El Paseante - imatge robada -Nos acostumbraste a tus paseos nocturnos por nuestros blogs en donde descubrías aquel matiz que ninguna crema correctora puede disimular.
Nos acostumbramos a tus pasos elegantes y silenciosos por el Turó Parc que de noche se mezclaban con los sueños de la luna. Quizás nos hiciste creer que era tu amante...
Me acostumbré a leer los comentarios a primera hora de la mañana después de tomarme el segundo café. Despejada, de la manera que me gusta leer, sin que los párpados me pesen.
Nos acostumbraste a tus trajes sobrios adornados con bellos adjetivos que daban esbeltez a tus escritos.
Nos acostumbramos a imaginarte dibujando paisajes traslúcidos y humeantes junto a una vieja lamparita niquelada.
Me acostumbré a sentir celos de una de esas damas con las que compartías charla, con una copa en la mano hasta la madrugada.
Cuando se apaga un blog luce una velita menos en el ciberuniverso y no nos gusta prescindir de un vecino galante i amable.
Será que, sobretodo a las mujeres ( hablo por mi), nos encandila escuchar a un trobador debajo de nuestro balcón... noctámbulo.
Esta vez , mientras te leía, un aguacero se escurría por mi ventana y tus pasos se perdían en la niebla.
Te he adivinado cabizbajo, de espaldas a blogville y con las manos en los bolsillos.
Sin querer he descubierto las caras del vecindario estampadas en el cristal de las ventanas y de lejos me ha parecido leer un mensaje en el vaho : Hasta pronto , Paseante!

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